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La vulnerabilidad es ese espacio muy frágil dentro tuyo que no te atreves acceder ni permites que nadie lo haga. Has construido un gran muro de corazas, elaborando estrategias que te hacen actuar a través de manipulaciones para impedir que nada ni nadie pueda penetrar el muro y sentir lo que sea que ahí está.
La posibilidad de acceder a ese espacio aparece cuando entablas relaciones íntimas, las que van más allá de la superficialidad de lo cotidiano. Las que te desnudan. Las que hacen que te encuentres contigo misma/o.
Te has dedicado la vida en construir tu propia cárcel intentando proteger ese espacio. No has sentido el dolor que hay ahí, pero al mismo tiempo te has impedido sentir el amor. Te has congelado de alguna manera.
Cuando te permites ingresar en ese espacio tan sagrado y frágil, tienes acceso a tu corazón, lo sientes, y sientes el dolor original. Ese dolor es lo que tanto habías temido. Si te permites sentirlo tienes la posibilidad de liberarlo.
Cuando te rindes a lo que la vida te trae, cuando te permites sentirte vulnerable, tus corazas se caen, sientes el dolor, si, y de igual forma nace la capacidad de sentir el amor en todas sus dimensiones. El amor que eres y que eres capaz de dar y sentir es infinito. Eso también eres tú. Esa es tu esencia.
Abraza tu vulnerabilidad, permítete acceder a ella, donde reside la niña o niño asustada/o que se quedó congelada/o hace muchos años. Siente lo que sea que guardabas ahí. Abraza a tu niña/o desde tu adulta/o de ahora. Abrázala/o desde tu compasión, porque ahora tienes la capacidad de comprender y amar lo que la niña/o entonces no podía. Se la mamá/papá de ti misma/o.
Date ahora la protección que anhelaste entonces.

Estíbaliz Ortega
Psicóloga y Psicoterapeuta

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Showing 2 comments
  • Nahikari
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    Me encanta lo que has escrito. Es bonito, sensible, frágil… humano. Gracias por compartirlo.

    • Estíbaliz Ortega
      Responder

      Gracias a ti por tus palabras Nahikari.❤️

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