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¿Elegimos conscientemente a nuestras parejas o las eligen los patrones familiares que llevamos heredando durante siglos?

La familia es un sistema muy fuerte y sólido, cuyo hermetismo se ha ido consolidando para proteger al clan, transmitiendo creencias inconscientes de generación en generación. Estas creencias se transmiten mediante una comunicación no verbal por lo que son difíciles de identificar. “No te fíes de los hombres porque sólo les importa el sexo”, “es importante mantenerse joven y bella para conseguir lo que quieras de los hombres”, o “no te fíes de las mujeres porque son unas arpías y te manipularán”, son algunos de los ejemplos. Todas estas creencias tienden a reproducirse porque las mismas expectativas crean esa realidad. Estas creencias se han ido sustentando en contextos en los que la religión ha tenido una gran influencia generando miedos y represiones sexuales sobre todo.

Este hermetismo familiar no es nada funcional y ciertamente te encadena, a cambio recibes protección y sentimiento de pertenencia a la familia. Salir del sistema familiar ha supuesto durante siglos la exclusión: el que se salía de la manada moría, así era la supervivencia. El problema es que ya no estamos en la supervivencia, ahora queremos disfrutar del regalo de la vida, por lo que estos sistemas en lugar de ayudarnos y protegernos, lo que hacen es sentenciarnos a una vida de lucha y confusión, una vida que ni siquiera nos pertenece.

El problema no es tanto el hermetismo de las familias y las creencias limitantes que heredamos, sino más bien, la dificultad de verlas. Son tan inconscientes que hasta que no tomamos cierta perspectiva, con distanciamiento o rupturas de lazos familiares, no logramos verlas.

Son necesarios los procesos de separación sobre todo con papá y mamá. Al igual que se hacen físicamente con el corte del cordón umbilical. En muchas ocasiones la separación emocional no llega a hacerse y los hijos/as cargan con la mochila de los padres inconscientemente. Esta separación no tiene por qué ser traumática, ni violenta ni definitiva, lo ideal es hacer una separación saludable con cada uno de ellos, y esto conlleva su propio proceso como todo en la vida. Se necesita un tiempo para hacer una separación y otro tiempo para la otra y después de esta separación se podrá dar la integración, donde la mirada hacia los padres cambia a ser de adulta/o-adulta/o, reconociendo su amor incondicional en toda esa manipulación inconsciente.

¿Para qué es necesaria esta separación?

Esta separación es necesaria si lo que quieres es empezar a vivir tu propia vida y elegir conscientemente a tu compañero/a, ser un ser libre y tener la capacidad de elegir la vida que quieres vivir. Sino la haces, estarás condenada/o a vivir y revivir los conflictos de tus padres y de tus ancestros. Creerás que eliges, pero el motor de tu elección será únicamente el intento de saciar las necesidades reprimidas que no serán ni siquiera las tuyas. Puede que a algún ancestro le traumó cierta experiencia y decidió adaptarse a su realidad generando cierta creencia y transmitiéndola a sus generaciones descendientes con el objetivo de protegerles de su propio trauma.

¿Se repiten tus conflictos de pareja o patrones relacionales?

Si esto te ocurre, como a la mayoría de seres humanos, es seguro que haya algo inconsciente que no estés viendo. Este “algo” es tuyo pero muy probablemente sea heredado de generaciones anteriores a ti, como tus padres, tus abuelas/os, visabuelas/os, etc. que se repite de generación en generación, hasta que alguien logra verlo. Esto quiere decir que ni siquiera tú estás eligiendo a tus parejas, es una necesidad inconsciente la que las está eligiendo.

¿Cómo puedo ver estas necesidades inconscientes?

El mejor antídoto es el autoconocimiento y la autoobservación. Llevar una práctica meditativa y ser consciente de quien eres y herramientas como ir a terapia, donde otra persona te puede ayudar a ver cosas que por nosotras/os mismas/os es más difícil de ver, es otra opción. Se trata de que te conozcas y vayas descartando las capas de la cebolla que no son tuyas, que las honres y las dejes ir porque quieres descubrir quien realmente eres.

Además de un autoconocimiento se necesita compromiso con una/o misma/o y con tu vida. Querer elegirte a ti, y dejar de intentar salvar a nuestros padres, es otro de los grandes pasos energéticos que marcará esta sana separación. Este paso es difícil pero no tanto si se comprende que es imposible salvar a nadie, mas que a una/o misma/o, y es de esta manera como puedes ayudar a los/as demás. Además muchas veces tendemos a posicionarnos por encima de nuestros propios progenitores en este intento de salvación, con lo que creamos un desorden en el sistema familiar, porque no estamos cumpliendo la ley del orden del sistema donde se respeta que los mayores tienen más experiencia que los pequeños y saben más de sus propias vidas. El primer paso para esto es trabajar nuestra propia arrogancia, y empezar con humildad a honrar a todos nuestros ancestros y su importante papel evolutivo para que hoy estemos nosotras/os aquí, viviendo esta experiencia.

¿Existen las almas gemelas?

Lo que sí que es cierto es que mientras estemos bajo los condicionamientos familiares , eso que crees que es tu alma gemela no es más que una relación de dependencia mostrándote un patrón repetitivo para que consigas verlo y trascenderlo. Si existen las almas gemelas, esta relación se dará cuando logremos tener una consciencia de nuestra propia esencia, sabernos completas/os, sin necesitar a nadie, conociendo nuestras oscuridades y profundidades, y sobre todo haber sanado previamente la relación con mamá y papá. Sólo entonces podremos elegir conscientemente a la pareja con la quien queremos compartir nuestra vida.

Somos el fruto del amor de una gran familia: la humanidad, y sólo podemos agradecerles su aporte para que hoy nosotras/os estemos aquí.

Estíbaliz Ortega

Psicóloga y Psicoterapeuta Gestalt

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