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Estamos llegando a la raíz. Capas y capas de personalidad superficial se está cayendo a un ritmo acelerado, gracias al confinamiento. Pero hablemos de lo que se siente que tanto vértigo nos da: el vacío. Ese vacío que hemos estado intentando tapar con relaciones amorosas, comida, alcohol, tabaco, deporte, redes sociales, compras compulsivas, etc. pero…¿qué es ese vacío que tanto tememos? ¿nuestra esencia? Suena bonito para dar tanto miedo.

Todo se desmorona afuera, todo lo que no era real se está cayendo, es “la gran limpieza”. Todas las ilusiones que teníamos se están cayendo, sí, lo siento. La ilusión NO ES REAL. Ayuda a mantenerte en pie, a luchar por las cosas y también ayuda a que sigas escapándote de tu presente una vez mas. LA VIDA ES AHORA MISMO, es a cada instante y si te aferras al después, al “cuando todo acabe”, seguirás alimentando tu ser de una frágil mentira.

Este confiar mientras nos nutrimos es la energía femenina que hemos reprimido durante toda la vida. Deja de querer escapar, estás en casa, lo que vivimos a través del confinamiento no es más que una metáfora de lo que es la vida. Aprende a estar a gusto en tu casa (en tu casa, tu cuerpo y contigo misma/o) y de repente la vida aparece.

Vinimos a este mundo solas/os, a conocernos a través de lo que nos rodea, a modo de espejo porque cada elemento de nuestro entorno no es más que una pequeña parte nuestra; esa pareja que no me valora, ese vecino que no soporto, esa amiga graciosa, eres tú misma/o proyectada/o afuera.

El vacío se siente como miedo, confusión, miedo a la muerte, a la locura, ¿por qué? Porque es nuevo para nosotras/os, nos es desconocido porque todavía no sabemos quienes somos. Hemos llenado el “vacío” de un personaje que nos hemos creado y creído para sobrevivir en la vida. El vacío es el  TODO, sólo se te pide CONFIAR, estás en casa, siempre lo has estado. Aprender a estar en ese vacío, esa es la clave de todo.

De repente, detrás de eso que tanto duele aparece la vida. Cada situación dolorosa es una puerta a la libertad. Una vez la atravieses te encontrarás a ti misma/o, y ya no hay a dónde ir, te darás cuenta que estás en casa. Cuando ya no hay pretensiones, cuando se deja de buscar, entonces, la vida aparece a través de ti. Ríndete a la vida y confía, te espera el mejor de los regalos.

Estíbaliz Ortega

Psicóloga y psicoterapeuta Gestalt

 

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